Este frase acuñada con la aparición de los medios audiovisuales y que pretendía desterrar a la radio ha sido devorada por la irrupción de Internet que ha abierto un nuevo debate en el mundo de la publicidad.
Se ha recuperado el viejo formato de cartas llamose mails, recuperamos el contacto con nuestros viejos amigos a los que jamás se nos ocurriría mandar una carta a la vieja usanza pero si que les añadimos a Factbook, tuenti o cualquier otra red social.
Volvemos a escribir para buscar información en Google, Wikipedia, y hacemos un ejercicio diario e inconsciente de lectura.
En el mundo de la publicidad ya no vale mostrar una imagen de lo que ofrecemos, nuestro cliente comienza a dejar de ser un desconocido, necesitamos y queremos saber de su satisfacción, de sus inquietudes, acercarnos a sus necesidades, y adaptar la empresa y los productos a lo que el cliente nos demandan. Las empresas dejan de ser estancas si no que se hacen mas permeables al mundo exterior, se preocupan por saber que piensan de ella, por estar en las redes sociales, el cliente debe de tener una percepción de que nos preocupamos por él y esa percepción se consigue no solo mandándole mensajes visuales y publicitarios, sino mediante con obtención de feedback.
Renace con mas fuerza que nunca la comunicación verbal algo que nos ha costado millones de años en desarrollarlo.

